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La Lengua Celta

Según los lingüistas, el pueblo celta hablaba y continúa hablando lenguas ancestrales de origen indoeuropeo. A partir de una lengua celta común se desarrollaron dos grupos específicos.

Por un lado tenemos el denominado Q-Celta o gaélico, que se hablaba en Irlanda y la Isla de Man y que más tarde los irlandeses importaron a Escocia cuando se establecieron en la colonia darriaga. De esta rama procede en efecto el gaélico irlandés y escocés.

La segunda rama de la lengua celta es la denominada P-Celta o britano. Esta lengua estaba muy extendida por el continente y se le denominó galés o galobritano. Llegó a Bretaña de la mano de los colonos de la edad de hierro y era la lengua que se hablaba en Bretaña cuando fue invadida por los romanos. Más tarde se dividiría en el idioma de Cornualles, el bretón y el galés y en la actualidad se sigue hablando en la Bretaña francesa y en Gales.


Culturas “Hallstatt” y “La Téne”

Los arqueólogos han identificado dos etapas principales en la antigua sociedad celta denominadas “Hallstatt” y “La Téne”, nombres que se corresponden con las zonas donde fueron encontrados los objetos celtas.

La cultura “Hallstatt” floreció alrededor del 700 a.C., aproximadamente hace unos 2700 años. En este período se produjo un importante cambio tecnológico en Europa. Se sustituyó el bronce por el hierro en la fabricación de armas y herramientas afiladas. Este innovador uso del hierro de “Hallstatt” marcó el comienzo de la cultura celta y de los primeros celtas.

“Hallstatt” está situada en Salzburgo, Austria, un país muy montañoso. En este lugar se descubrió una antigua mina de sal y un enorme cementerio prehistórico. La sal era sin duda alguna muy importante para este pueblo, puesto que suponía la base de su riqueza. También se conservaron una serie de artefactos que han permitido a los arqueólogos comprender algunos aspectos de su estilo de vida.

El origen de los celtas es algo misterioso, aunque en la actualidad los expertos piensan que proceden de alguna región del subcontinente indio y que mediante una serie de movimientos migratorios cruzaron Europa, llegaron al norte del continente a través de España y también utilizaron una ruta más septentrional a través de Suiza. A los celtas a menudo se les ha descrito como bárbaros salvajes, los antecesores de los pueblos civilizados. El problema radica en que se estudia a los celtas principalmente a través del punto de vista de la cultura griega y romana y no a través de los propios pueblos denominados bárbaros. Nos resulta especialmente complicado con una de nuestras fuentes principales de información, que naturalmente son las narraciones de Julio Cesar sobre las guerras gaélicas. Fueron los griegos y los romanos los que nos dejaron palabras como “bárbaros” y “civilizados” y dichas palabras se definen de acuerdo a las preocupaciones y concepciones culturales de estos dos pueblos.

Sin embargo, esto se puede corregir si se analizan las pruebas que dejaron los propios celtas y que se encuentran en las excavaciones de sus asentamientos. Sus casas, sus tumbas y los objetos que contenían. De aquí se desprende claramente que los celtas en tiempo de Julio Cesar eran una sociedad sofisticada y organizada con una considerable destreza tecnológica que les permitía fabricar objetos que a nosotros nos parecen realmente hermosos.

En el año 500 a.C. comenzó una fase más dinámica de desarrollo a la que se ha denominado el período “La Téne” ya que fue precisamente en este lugar donde se encontró un importante emplazamiento celta. “La Téne” es una zona pantanosa situada en el extremo norte del lago Neuchâtel, en Suiza. Fue en este lugar donde se encontraron un gran número de objetos de metal y de otros materiales que fueron lanzados al agua como ofrendas religiosas. Aquí se observan características típicas del desarrollo de la cultura celta y pone de manifiesto sus conexiones comerciales con los pueblos mediterráneos.

Durante este período se originó una nueva expansión celta y sus conquistas consolidaron su dominio en Europa. Las tribus de Suiza y del sur de Alemania invadieron Italia, llegaron hasta Milán e incluso perpetraron el famoso saqueo a Roma. Otros grupos entraron por Tesalia y Grecia, atacaron Delfos y posteriormente se establecieron en los Balcanes y Asia Menor. En Bretaña iniciaron el desplazamiento por el norte hacia Escocia y por el oeste hacia Irlanda. Algunos llegaron hasta Irlanda del Norte, probablemente a través de Escocia.

Los celtas fueron probablemente el pueblo más próspero de la Europa del último período prehistórico, su cultura era muy diferente a la de los Griegos y los Romanos, pero sin embargo era mucho más sofisticada de lo que se suele pensar. No estaban organizados bajo los fundamentos de un estado. No conocían el concepto de estado ni del tipo de sistema político basado en ciudades como sucede con las culturas clásicas. No obstante, contaban con una sociedad muy dinámica y desarrollada.

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