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Santoral: Beata Ana de San Bartolomé

SANTORAL JUNIO

7: Beata Ana de San Bartolomé, carmelita. Ana García, de familia campesina pobre, pastora, fue la primera religiosa lega, no corista (es decir, dedicada a las tareas materiales) que ingresó en el convento de San José de Avila, recién fundado por Santa Teresa. Tuvo una gran sintonía con la fundadora desde el principio; le ayudó como secretaria (aprendió a escribir copiando los escritos de la Santa) y enfermera, sobre todo en los últimos años de vida de la fundadora, tan llenos de actividad, pero con “harta mala salud”, como ella decía. De su fiel religiosa, escribe la propia santa Teresa, que era “gran sierva de Dios y discreta”. Tras la muerte de Santa Teresa, intervino en varias fundaciones, hasta marchar con las primeras carmelitas que empezaron la expansión de la reforma en Francia y en los Países Bajos, donde llegó a ser priora de varios de los nuevos conventos en aquellos países. Pudo llegar a ver tanto la beatificación como la canonización de Santa Teresa, quedando como modelo de fidelidad al carisma teresiano.

Santoral: San Marcelino Champagnat

Santoral Junio

6: San Marcelino Champagnat es uno de los principales fundadores del siglo XIX; canonizado recientemente por Juan Pablo II. 1789-1840. Maristas: muy influyentes en la enseñanza de la juventud en muchos lugares en los últimos dos siglos. La congregación surgió del compromiso realizado por él y una docena de compañeros, en un santuario mariano, al día siguiente de su ordenación sacerdotal (de ahí el nombre). Orientó su apostolado a la enseñanza, particularmente en las zonas rurales, para ayudar a los niños con menos oportunidades de estudiar. Fue un excelente pedagogo, muy innovador en su ámbito; y desde luego, apoyado siempre en un intenso amor a Dios y al prójimo, sobre todo al más necesitado. Como tantos otros santos, encontramos en él una gran armonía entre los medios humanos y sobrenaturales para realizar su tarea en servicio de los demás.

Santoral: María Auxiliadora

24: María Auxiliadora: auxilio de los cristianos, es una advocación mariana promovida por San Juan Bosco, y difundida por todo el mundo por la familia salesiana (la rama femenina se llama precisamente hijas de María auxiliadora). En este mes de mayo dedicado a María nos presenta la figura de nuestra Madre que, como poderosa intercesora ante Dios, acude en auxilio de las necesidades de todos sus hijos, con el poder que el mismo Dios le ha dado. Siguen siendo de actualidad las palabras con que el propio San Juan Bosco promovía esta devoción hace más de un siglo: “La necesidad hoy sentida por todas partes de invocar a María no es particular, sino general (…) Y es en verdad para ganarse una especial protección del cielo por lo que se recurre a María como a Madre común, como especial auxiliadora de los pueblos de todo el mundo (…) Nunca acabaríamos si intentáramos decir la milésima parte de las gracias y favores obtenidos con la ayuda de María”.

Santoral: San Teopompo

21: San Teopompo. Santo poco conocido y de nombre extraño, obispo y mártir de los primeros siglos. Su martirio es un buen ejemplo de lo que sufrieron muchos cristianos de aquella época: en algunos casos el suplicio y la muerte eran rápidos; pero en otros, como en éste, el sufrimiento se prolongó durante mucho tiempo, con distintos periodos de encarcelamientos, exilios, torturas, etc., e incluso con suplicios que debían ser ya mortales, pero que no acaban de hecho con la
vida del mártir y llevaban a probar nuevas crueldades. También como muchos otros mártires, durante todo ese largo proceso, el santo consiguió la conversión de otras personas, incluido alguno de sus propios verdugos.

Santoral: San Bernardino

20: San Bernardino de Siena (1380-1444). Santo muy popular e influyente en su época, sobre todo en la peninsula italiana. Franciscano: renovador e impulsor de su órden, tanto en la vida y costumbres como en los aspectos intelectuales. Gran predicador popular y buen escritor: nos ha dejado numerosos sermones de variado y rico contenido y algunos interesantes tratados de teología. Entre otras iniciativas, fue un gran difusor de la devoción al nombre de Jesús, una de las más extendidas en el final de la Edad media e inicios de la moderna. Ejemplo significativo del gran influjo que tuvieron las órdenes mendicantes en la vida espiritual de la época.

Santoral: San Andrés Huberto Fournet

16: Santoral navarro; francés vinculado a nuestra tierra. San Andrés Huberto Fournet. Nació en Maillé (diócesis de Poitou) en 1752. Ordenado presbítero en 1776. Ante la negativa a prestar juramento para adscribirse al clero civil, en 1791, fue expulsado por la Revolución Francesa y vino como refugiado a la villa navarra de Los Arcos. Aquí estuvo cinco años al servicio de la iglesia de Santa María, edificando al pueblo cristiano con su espíritu sacerdotal. Volvió a su parroquia francesa en 1797. Al poco tiempo fundó junto con santa Isabel Bichier des Ages, la Congregación de las Hijas de la Cruz, dedicada a la formación de las jóvenes y al cuidado de los enfermos. Dictó la Regla y dirigió a las religiosas durante quince años. El 13 de mayo de 1834 entregó su alma al Señor.
17: San Pascual Bailón (1540-1592): otro de los grandes santos del siglo de oro, aunque no doctor, obispo ni fundador. Nacido en Torrehermosa (Sigüenza), de condición humilde, pastor y hermano lego franciscano en el convento de Nuestra Señora de Loreto, de Valencia: portero y todo tipo de trabajos manuales, de servicio a los demás. Sin embargo, sus dotes sobrenaturales le hicieron consejero espiritual de todo tipo de personas. Se distinguió por su gran devoción al Santísimo Sacramento… Difundió el culto eucarístico en particular en un viaje a Francia, en 1576, en el que sufrió una dura persecución por parte de los hugonotes. Que este santo nos ayude a valorar más el tesoro inmenso de tener habitualmente con nosotros al mismo Jesucristo y poder recibirle con frecuencia.

Santoral: San León

19: San León IX, papa entre 1048 y 1054; en el momento álgido del problema de las investiduras, al que se añadía la relajación del clero y los monasterios, la simonía, etc. Ya como obispo de Toul se había esforzado por solucionar esos problemas, siguiendo el espíritu reformista que abanderaban los monjes de Cluny. Como Papa se empeñó seriamente en esa tarea a nivel de la Iglesia universal, ayudado entre otros, por el propio abad de Cluny, San Hugo, por San Pedro Damián, y el monje Hildebrando, el futuro San Gregorio VII. Como otras veces en la historia, Dios suscitó un buen grupo de santos de primera fila para renovar con fuerza la vida cristiana en un momento de crisis. León IX tuvo que superar importantes obstáculos y resistencias, pero consiguió dar impulso a la reforma que, con paso firme, irá asentándose en la Iglesia en las décadas sucesivas.

Santoral: Beata María de la Encarnación

18: Beata María de la Encarnación. Dos beatas francesas del mismo nombre casi contemporáneas; ursulina y carmelita: esta; apedillada Acarie. 1566-1618. A pesar de sus deseos de ser religiosa desde joven, su familia le forzó a casarse. Vivió como esposa y madre ejemplar; tuvo seis hijos; y debió afrontar momentos difíciles cuando su marido fue exiliado por cuestiones políticas y le confiscaron todos los bienes. Tuvo relación directa con las dos figuras más
importantes de la Iglesia francesa de entonces: San Francisco de Sales y el cardenal Berulle; y destacó siempre por la intensidad de su vida de piedad. Tras leer una biografía de Santa Teresa, se esforzó por conseguir la llegada de las carmelitas descalzas a Francia, cosa que ocurrió efectivamente en 1604, multiplicándose con rapidez por todo el país. A la muerte de su marido, en 1613, ella misma ingresó en el carmelo, donde le habían precedido ya tres hijas, comportándose con gran sencillez y humildad como una novicia más. Murió cinco años después.