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El Viaje Astral
¿QUÉ OCURRE CUANDO SE REALIZA UN
VIAJE ASTRAL ?
En primer lugar, cuando
realizamos un viaje astral de forma consciente, es decir, fuera del sueño,
lo que se experimenta es la separación del cuerpo astral, dejando al cuerpo
físico totalmente inerte, con apenas una ligera percepción de las constantes
vitales, aunque su estado pueda confundirse con el del profundo sueño.
Durante el viaje astral, podrán
darse diferentes condiciones que pueden ser interpretadas de acuerdo a la
conciencia del individuo, es decir, podrá realizar un tipo determinado de
concentración, el cual resultará necesario, aunque nunca sea imprescindible.
También será posible mantener la conciencia de lo que ocurra alrededor del
cuerpo físico, aunque de igual manera que lo anteriormente mencionado, no es
imprescindible que así ocurra.
Cuando se produce la separación
de los cuerpos astrales y físico, la sensación percibida podrá variar de
unos a otros individuos, si bien existen determinados tipos de sensaciones
que invariablemente se producen.
Así tendríamos que una de las
más frecuentes, es la que se identifica con la sensación de mareo, producido
por la sensación de cierto movimiento o vaivén, aunque también podría ser a
causa de una sensación de auto-giro, similar al que se experimenta en las
atracciones de feria.
En cambio existe una sensación
inevitable en todos los casos, nos referimos a la sensación de elevación,
siendo ésta de diferentes formas.
La sensación de elevación puede
producirse a través de ponernos de pie, de cabeza, o en algú caso de forma
total, es decir, ascendiendo como en un globo aerostático.
Una vez se ha producido la
separación del cuerpo astral y sentimos la elevación, lo primero que
observamos es nuestro propio cuerpo físico, ya sea postrado en la cama, o en
cualquier otra posición que hayamos adoptado antes del viaje astral, así
como el entorno donde se encuentre ubicado.
Esta visión resultará
totalmente real, tal como se pueden observar en el plano físico, e incluso
con mucha más vivacidad de colores, ofreciendo un aspecto de mayor realidad
si cabe.
Después de una primera
observación del entorno, el cuerpo astral procederá a experimentar nuevas
sensaciones, como atravesar muros y puertas sin el menor esfuerzo, para a
continuación, salir disparado hacia los confines del universo, o adentrarse
en un espacio-tiempo distinto del que corresponde al plano físico, todo ello
sin que medie el control mental.
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