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Desde luego, cuando nosotros regresamos al plano astral que nos corresponde, opera una ley de compensación muy importante, este plano nos ofrece la posibilidad de culminar vocaciones truncadas, empresas a medio hacer, o sueños jamás realizados. En este reino ultraterreno se nos concederá la posibilidad de practicar sin cortapisas, y con los medios técnicos más eficientes, siempre que nos hagamos acreedores de esta prerrogativa cualquier afición anhelada, interés vital o habilidad, que por azares del destino no pudimos satisfacer en la existencia material. De la misma manera, tarde pero seguro nos será dada la posibilidad de equilibrar frustraciones y carencias traumáticas de por vida. El
que, por ejemplo, arrastra una herida psicológica por no haber estudiado,
conseguirá licenciarse en el mas allá, en el mismo sentido, aquellos solteros
que anhelaron encontrar a su pareja y no lo hicieron, la encontrarán en este
nuevo plano de existencia; también aquellos que padecieron dolorosos defectos
corporales o psíquicos, superarán su defecto eliminando esos problemas. Los
ancianos se convertirán en jóvenes y robustos, los ciegos, sordos y mudos,
podrán ver y oír y se expresarán con fluidez, y los esquizofrénicos se volverán
más cuerdos que los psiquiatras que los atendieron. Aquellos apasionados del estudio y de los desafíos intelectuales, la dimensión estética de la vida, el arte y el saber, tendrán a su disposición en las regiones del astral, la mas sofisticada tecnología cultural, ya que ahí es una meca de la información que cuenta con los registros Acásicos que contiene la historia de universo, es decir, archivos y memorias de datos, con el pasado de la tierra y de sus habitantes, laboratorios científicos, gigantescas bibliotecas, museos que atesoran imperecederas obras maestras, conciertos de la más excelsa música de las esferas y otras refinadas instituciones pensadas para apoyar la erudición y procurar las más extraordinarias experiencias para cada uno de los habitantes de estos planos. ¿Cuánto tiempo permanecen las almas vivientes en los diferentes planos astrales? Para contestar esta pregunta se nos dice que es un lapso variable que puede ir desde unos pocos días ó años a mucho tiempo terrestre, se dice que un período de 144 años que comprende la vida en la materia y el astral es el promedio. Se trata de una estancia supeditada a complejos parámetros personales, como el historial evolutivo, el plan de expansión espiritual de cada uno, la velocidad de ascenso que uno mismo decida y desde luego la ley de causa y efecto. La evolución es definitivamente ascendente y el tiempo de permanencia en el plano astral que le corresponda será destinado a lograr avances importantes en la evolución de cada uno y para un avance mucho más rápido, es conveniente utilizar la posibilidad de encarnarse en una esfera tridimensional. Según algunas fuentes reveladas, el desarrollo espiritual se conquista fundamentalmente a través de la experiencia directa y personal en los problemáticos mundos físicos que tanto pueden enseñarnos. El deceso en un planeta cumple tan solo funciones complementarias de segundo orden, ó sea, un relax, un cambio de escenario y reflexión sobre lo que se acaba de vivir. Una vez protagonizadas las esferas etéricas ó antes ó después, el sentido de responsabilidad del trotamundos celeste le impulsará a reemprender su genuino itinerario evolutivo, en un orbe de sustancia atómica que ofrece traumas realmente didácticos. Llegado este momento crítico, el neófito del más allá decidirá si ha de tomar cuerpo en un nuevo organismo biológico, en un globo tridimensional en donde pueda superar asignaturas todavía pendientes. Y así sucesivamente, de mundo en mundo, cada uno de ellos con sus correspondientes configuraciones astrales, el perenne buscador de las cimas espirituales redondeará su madurez evolutiva en una cadencia sin fin de creciente auto perfeccionamiento, gracias a la infalible técnica de aprender haciéndolo. Una vez más, insistimos en que la defunción o transición es el oportuno transito a un hábitat de mayor alcurnia vibratoria, estratégica renovación de ambiente, calculada para aliviar con una pausa de sosiego las duras pruebas terrenales, evaluar los últimos acontecimientos y soslayar la espantosa monotonía que embrutecería al género humano si viviéramos miles de años seguidos en un mismo plano. El peregrinaje académico desde una esfera a otra más avanzada, el hacer prácticas educativas en las muchas aulas físicas y dimensionales del magno colegio espacio temporal, es el modelo de formación establecido en el universo. Cada mundo especializado, con sus consiguientes niveles astrales, ha sido concebido para que se protagonice en su entramado social, un acierto abanico de experiencias originales. Las instructivas alternancias de transición del cuerpo físico, de un estrato dimensional para materializarse en otra esfera de jerarquía superior, no tiene nada de sobrenatural o de milagroso, ni están vinculadas a religión alguna. Se trata de un expediente habitual puesto en juego en todo el espacio tiempo para generar experiencias educativas de carácter polifacético, es un procedimiento de rutina tan natural como la existencia de la atracción de la gravedad en nuestro planeta. Por otra parte, ninguna autoridad exterior ejerce la menor coacción sobre las criaturas que optan por participar en los masters experenciales, es decir, que se comprometen a ampliar su aprendizaje en un nuevo mundo y en sus complementarios cubículos astrales, durante uno o muchos tramos de vida en ese mismo medio físico, alternados con períodos de reciclaje y meditación en sus capas etéricas, el único que imparte las órdenes en el adelanto ó retardo evolutivo es el libre albedrío de los seres inteligentes que resuelven educarse a sí mismos a su ritmo favorito ó, por el contrario, degenerar hasta terminar extinguidos en la verdadera muerte de la ignorancia. Es decir, la aniquilación absoluta de la identidad personal, por haberse convertido en tenaces perturbadores involucionistas e ir contra la marcha del cosmos y negarse a colaborar con el universo. Como ya hemos platicado, en estos temas no hay nada que temer en el paso de la transición, repito, es el paso de un mundo hacia otros. Como
conclusión podríamos decir que hoy en día se dispone de una gran cantidad de
información, de estudios muy serios que han demostrado que todo lo comentado es
realidad y no una mera fantasía. Han pasado a la historia los tiempos del
injustificado temor a la muerte y a la existencia o no de vida tras de esta. Ni que decir tiene que a estas alturas la ciencia oficial haría bien en sistematizar lo mucho que ya se sabe acerca de la supervivencia, investigando seriamente lo que por una irresponsable desinformación se considera todavía como el mas terrible de los misterios: lo que nos ocurrirá a todos cuando atravesemos el umbral de la muerte y por supuesto las conclusiones de está información, que deberían de divulgarse a consciencia en las escuelas y medios de comunicación. Téngase en cuenta que cinco mil millones de mortales tendremos que pasar necesariamente por la transición del cuerpo físico el día menos pensado, por ello no creen ustedes que sería razonable que el estado con sus poderosos medios nos preparase para este gran viaje?. Es increíble que se empleen cantidad de recursos para realizar estudios de diferentes tipos, muchos de ellos estériles e inútiles y sin embargo, el maravilloso tema de «¿Qué hay después de la vida física?», parece que ha quedado olvidado para los señores gobernantes y científicos que creen que es mejor dedicar su tiempo y recursos a otras actividades, lo cual evidentemente sume a la humanidad en una desesperación y sufrimiento ante lo desconocido, un hecho tan importante como ya dije, del cual no puede existir otro de igual importancia, que es la transición de un plano de vida a otro. Muchos prefieren no hablar del tema porque dicen no entenderlo, la realidad es que tienen temor a descubrir que quizás las creencias que han mantenido durante muchos años, se desmoronen ante la evidencia y lógica del análisis de una consciencia abierta y no de una mente influenciada por las religiones y por una serie de datos incompletos y falsos. Despertar es la meta, para ello hay que vencer el temor y para vencer el temor hay que abrir la consciencia, o sea conocer que es lo que hay más allá. Yo invito al lector para que entre en un análisis profundo de toda la información proporcionada, que ha sido obtenida de diferentes fuentes superiores; mismas que cada uno podrá constatar utilizando la introspección y la posibilidad de realizar viajes en el cuerpo energético, para saber a ciencia cierta y por propia experiencia la existencia de otros planos paralelos de existencia. - William Q. Judge - |