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Leyes Herméticas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA

Este Principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del ser y de la vida, y el antiquísimo axioma esotérico se refiere precisamente a esto y afirma: Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. La comprensión de este Principio da una clave para resolver muchos de los más obscuros problemas y paradojas de los misteriosos secretos de la Naturaleza. Hay muchos planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esta Ley de Correspondencia a ellos, mucho de lo que de otra manera nos sería incomprensible, se hace claro a nuestra conciencia. Este principio es de aplicación universal en los diversos planos, ya que es una Ley Universal. Los antiguos metafísicos consideraban este Principio como uno de los grandes auxiliares de la mente, por cuyo intermedio se puede descorrer el velo que oculta lo desconocido a nuestra vista. De igual manera, que los principios de la geometría habilitan al ser humano para poder medir el diámetro, órbita y movimiento de las más lejanas estrellas, mientras permanece sentado, trabajando en su observatorio, así también, el conocimiento del Principio de Correspondencia habilita al hombre a razonar inteligentemente de lo conocido a lo desconocido.

Esta Ley funciona de una forma tan exacta que nada nos da ni se nos quita sino nos corresponde por derecho de conciencia. Si nosotros pensamos mal de alguien, estamos sembrando en la mente de ese alguien y en las mentes de muchos, idénticos pensamientos malévolos con respecto a nosotros. Por eso suele decirse que la simpatía o antipatía que se genera entre las personas es mutua. Igualmente sucede con la desconfianza, el miedo, etc., y es que la palabra correspondencia significa exactamente eso: co-responder, es decir, tú mandas y te responden. Si mandas negativo, negativo te responden; si mandas positivo, en positivo recibes. Si eres inteligente, ya sabes qué te conviene; piensa bien de todo el mundo, habla bien de todo el mundo, actúa bien con todos y recibirás lo mismo a cambio.

Es en la Ley de Correspondencia que está basada la Ley del Talión que nos entregó Moisés, el gran legislador del pueblo hebreo, en cuyo decálogo están basados todos los códigos del mundo, aun hoy, en el siglo XXI.

 «El que a hierro mata, a hierro muere», «ojo por ojo, diente por diente», dijo Moisés. Más tarde, el Amado Maestro Jesús, también nacido en la raza judía, nos enseñó: «No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti». Aquello que haces bien o mal, tarde o temprano se te devolverá, construyamos un mundo feliz para todos. Recuerda que la base de todo lo existente es la mente. En el futuro, sembremos actos y pensamientos generosos que nos hagan felices a nosotros y a los demás. Miremos a todos con los ojos de Cristo que jamás vio nada feo en nada, ni en nadie, sino que todo lo encontró hermoso y bueno, y tuvo palabras de perdón y consuelo para todo y para todos, porque supo comprender.

  

LEY DE VIBRACION

La Ley de Vibración es una de las más bellas e interesantes leyes que rigen nuestro universo. Se basa en el enunciado siguiente: Nada está inmóvil, todo vibra. Este Principio enseña la Verdad de que todo está en perpetuo movimiento y que nada permanece estático; ambas afirmaciones ya están confirmadas por la ciencia moderna.

Este Principio Hermético fue dado a conocer hace unos cuantos miles de años atrás por los maestros del antiguo Egipto.

Explica que las diferentes manifestaciones de la materia, de la mente, de la fuerza y aun del espíritu (que no son otra cosa que diferentes grados vibratorios). Desde el todo hasta la materia más baja están en vibración. Así es como la vibración del espíritu es de una intensidad infinita, tanto que podría considerarse como que está en reposo total. En el otro extremo de la escala, hay formas de materia densísima que, igualmente, parecieran estar en reposo.

De ahí el aforismo que dice: Los extremos se tocan. Desde el corpúsculo pasando por un electrón, el átomo, la molécula, hasta el astro y los universos, todo se encuentra en perpetua vibración. De allí que una comprensión exacta de este Principio habilita al estudiante para controlar sus propias vibraciones mentales.

Los Maestros emplean este Principio para conquistar los fenómenos naturales. Quien comprende el Principio de Vibración, ha alcanzado el Cetro de Poder.

Cada persona o cosa posee su determinada rata vibratoria. En el campo espiritual, la vibración se manifiesta en zigzag. Toda materia, obedeciendo a la Ley de Vibración, ejecuta dos movimientos rotatorios: uno, en el cual gira sobre sí misma: atrayendo todo hacia su centro (fuerza centrípeta) y otro, en el cual rota alrededor de algo irradiando hacia fuera, alejándose de su centro (fuerza centrífuga). Nosotros, por Ley de Vibración, atraemos algo o alguien hacia nosotros y, por ello, estamos usando consciente o inconscientemente la energía llamada magnetismo; somos un imán, estamos jalando hacia nosotros, hacia nuestro centro, las vibraciones. Al mismo tiempo, y por la misma Ley de Vibración, también irradiamos desde nosotros hacia fuera.

El que sólo usa la vibración centrípeta y todo lo pretende atraer hacia él, hacia su centro, es un egoista y tiene una rata vibratoria baja, es un centro estacionario que no evoluciona, porque la evolución siempre es sinónimo de servicio. En cambio, el que usa la Ley de Vibración en forma centrífuga, vale decir, que irradia algo hacia fuera (presta un servicio), camina, avanza en el sendero espiritual.

Debemos usar los dos movimientos, al igual como lo hacen los planetas, comenzaremos centrando nuestra atención en nosotros, aseando, embelleciendo, alimentando nuestro cuerpo físico, emocional y mental.

El metafísico debe polarizar el ambiente, llevando siempre su mente al estado positivo.

El pensamiento positivo vibra en alta frecuencia, sus colores son claros, brillantes y luminosos. El pensamiento negativo, en cambio, vibra lentamente y sus colores son opacos.

El hermetismo enseña que el movimiento vibratorio de la luz, el calor, el magnetismo, la cohesión, es el principio de atracción molecular que llamamos comúnmente, amor.

Los estados de ánimo vibran y lanzan sonidos y colores al espacio. Todos los estados mentales son lanzados al exterior a partir del cuerpo que los crea y van golpeando cuerpos afines como lo hacen las vibraciones emitidas por instrumentos musicales y, por ende, estas vibraciones afectan a otras mentes, para bien o para mal.

En cambio, los pensamientos generosos de fraternidad, ideas respecto de Dios y de los Maestros de Sabiduría, nos llevan a vibraciones de un alto nivel y tienen el poder de elevar de plano cualquier vibración negativa, pudiendo curar enfermedades, resolver problemas, etc.

Sentimiento y mente forman el alma, a base de lo que llamamos personalidad. Cada quien adquiere y es una cifra vibratoria y actúa siempre bajo esa ecuación.

La vibración, conocida como emoción estética, es una de las formas más corrientes por medio de las cuales un individuo puede pasar de un estado de conciencia negativo a otro positivo. Esto se produce al ponerse en contacto con la belleza, en cualquiera de sus formas: un bello paisaje, una pintura, una poesía, la bella imagen de una madre y su hijo, etc.

Ya conocemos el Principio de Vibración, ahora debemos aplicarlo para tener siempre una alta vibración y pensamientos bellos y bondadosos.

  

LEY DE POLARIDAD

Esta Ley explica que lo que separa diametralmente cosas opuestas es sólo cuestión de grados de la misma y afirma que todo par de opuestos, puede reconciliarse en el conocimiento y uso de esta Ley.

Este Principio afirma que todo tiene su par de opuestos, sus dos polos, como el calor y el frío, el mal y el bien, lo negro y lo blanco. Esta Ley nos hace comprender que son una misma cosa, separada sólo por una cuestión de grados.

Cuando se afirma que toda verdad es relativa, es porque se trata de una verdad a medias, donde nada es definitivo. Cuando aparentemente hay oscuridad, poco a poco penetra la luz y surge la penumbra hasta seguir ascendiendo de grado y llegar a la claridad. De manera tal, que todo es susceptible de ser transformado.

Siempre dentro del átomo hay un centro que es luz, aunque no sea perceptible a nuestros ojos. Todo está en grados vibratorios tan sutiles, que no podemos darnos cuenta cómo cambia aquellos de un polo a otro, diametralmente opuesto, por transmutación.

Debemos recordar que espíritu y materia son polos de una misma cosa, con estados intermedios o planos en diferentes grados vibratorios.

La práctica de este Principio nos da la facilidad de comprender mejor nuestros estados mentales, así como los de los demás.

Para el poder espiritual no hay fronteras; si logras conectar tu mente en la corriente universal de vida, que es Dios actuando como Vida; esta vida será indestructible. Sólo debes evitar cerrarle el paso con miedos, temores, afirmaciones negativas, falta de fe, etc. Tanto el polo positivo, como el negativo, actúan bajo una misma energía: Dios. Todo es de Él, en todo está Él, por eso se le llama EL TODO. Tú tienes libertad para usar esa energía en el polo que elijas, he ahí tu libre albedrío, contra el que nada tiene poder, sólo tú al escoger.

Al polo positivo, pertenece la sonrisa; al negativo, el ceño fruncido. Cambia tu ceño fruncido por una sonrisa y bendice el bien presente en cada cosa y situación.

  

LA LEY DEL RITMO

Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta y se presenta en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilación de péndulo entre los dos polos, que existen de acuerdo con el principio de polaridad, descrito en clases anteriores. Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión y un descenso.

Esta Ley lo rige todo: soles, mundos, animales, mente, energía, materia. Se manifiesta tanto en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en todas las cosas. También en los estados mentales del ser humano y, respecto de esto último, ya sabemos que es lo más importante.

No se puede anular el Principio o impedir que opere, pero los metafísicos hemos aprendido a eludir sus efectos hasta un cierto grado, grado que depende del dominio que de dicha ley tengamos. Sabemos cómo usarla, en vez de ser usados por ella, empleamos la ley mental de neutralización. Así es como adeptos e iniciados son capaces de polarizarse en sí mismos, en el punto donde desean quedarse, neutralizando la oscilación rítmica pendular que tendería a arrastrarlos hasta el otro polo.

Todos los que han adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismos, ejecutan esto hasta cierto punto, en forma consciente o inconsciente; sin embargo, el Maestro lo efectúa conscientemente y por el solo poder de su voluntad, alcanza un grado tal de estabilidad y firmeza mental casi imposible de concebir por la inmensa masa humana que va y viene en un continuado movimiento ondulatorio, impulsada por el Principio de Ritmo.

Este Principio, así como el de Polaridad, han sido cuidadosamente estudiados por los metafísicos de todos los tiempos, y los métodos para contrabalancearlos, neutralizarlos y emplearlos, forman una de las partes más importantes de la alquimia mental metafísica.

Aventurémonos en el mar de las analogías para sentir en la piel este Principio hermético e internalizar su esencia.

Ejemplos de ritmo son innumerables: las mareas, las estaciones del año, el latido del corazón, en fin, es ese eterno ir y venir, el tic-tac acompasado que oscila entre los polos establecidos por la polaridad.

Los Maestros herméticos saben que la mente tiene dos aspectos o planos generales de conciencia: uno superior y otro inferior. La Alquimia mental o Transmutación significa elevarse al plano mental superior y permanecer en él para así escapar a la oscilación del péndulo rítmico. En otras palabras, polarizar el sentir y el pensar y llevarlos a la conciencia superior, permaneciendo allí para, de este modo, escapar al "bajón" que se espera cuando el ritmo se manifieste hacia el polo negativo. Como la Ley del Ritmo funciona siempre, debemos saber que se manifestará en el inconsciente, de manera tal, que no nos dañará el consciente, ya que no se verá afectado. Esta es la llamada Ley de Neutralización, algo así como saltar por encima de aquello que viene en contra de nosotros y dejarlo pasar por abajo. Es elevar la conciencia por sobre el nivel inconsciente para no vernos afectados. El estudiante de metafísica, usando la Ley de Polaridad, se polariza en el polo positivo y rehusa, no acepta que el movimiento hacia lo negativo tenga influencia sobre él.

Las personas que logran destreza en manejar la Ley de Ritmo, no se dejan manipular por alzas o bajas en los sentimientos o en cualquier aspecto de su vida.

Basta tan sólo pensar en nuestra vida para darnos cuenta cómo nos ha afectado, cómo a períodos de entusiasmo inusitado han seguido otros de depresión, son las mareas de nuestras emociones, que se elevan y caen llevadas por la Ley de Ritmo.

Otro hecho importante relativo a esta Ley es la compensación, el equilibro, el balance, por lo que la oscilación en un sentido u otro tendrá, por así decirlo, la misma medida. Así, cuando la oscilación pierde fuerza, la pierde equilibradamente en ambos sentidos. Las mareas, las estaciones del año, todo obedece a esta Ley, es una constante física que el metafísico la hace extensiva a los planos emocional y mental.

Por lo tanto, en los ciclos bajos, decreta serenidad y tranquilidad y deja que la situación quede en manos de Dios. Piensa que si hoy te sientes perjudicado, Dios, por el otro lado de la oscilación, te está compensando en igual medida. Mantente firme en la cresta de la ola y sé feliz, porque la luz de Dios nunca falla.

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