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exorcizo criatura de sal, por Dios vivo, por Dios Santo, por el Dios por el que
el profeta Eliseo mandó que fueses puesta en el agua para que subsanases sus
esterilidad, a fin de que te conviertas en sal exorcizada para la salud de los
creyentes y seas la salud del alma y del cuerpo, para que todos los que te
tomen, y huya y se aleje del lugar que contigo fuese rociado toda fantasía,
maldad, ardid diabólico, de fraude y todo espíritu inmundo. Te he conjurado por
el Ángel que ha de venir, a juzgar a los vivos y a los muertos. Así sea. Dios
omnipotente y eterno, humildemente imploramos tu inmensa clemencia a fin de que
con tu piedad ye dignes purificar, bendecir, santificar, esta criatura de sal
que diste para el uso del género humano: a fin de que a todos los que la tomen
de salud, de cuerpo y todo lo que con ella fuese tocado y rociado carezca de
toda inmundicia y de toda impugnación de maldad espiritual. Por Nuestro Señor
Jesucristo, Amén.
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