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Hallando nuestra Música 

Influyen muchos factores en nuestras necesidades y elecciones musicales. Entre estos están los siguientes: 1) temperamento, 2) reacciones sensorias, 3) pautas de conducta y memorias de la juventud,

4) el entorno en el hogar y en el trabajo, y 5) fuertes deseos y aspiraciones, los ideales que más seguimos a lo largo de toda nuestra vida.

Cada uno de nosotros nació con un temperamento para desempeñarnos y expresarnos en nuestra vida. El temperamento de cada persona es único y no se repetirá nunca, La Luz del Creador y nuestras propias respuestas vitales vienen a través de nuestros temperamentos en varios matices de energías, denominados los cuatro elementos: Fuego, Tierra, Aire y Agua. Las enseñanzas espirituales a través de las edades han reconocido estos cuatro modos de expresión de la vida. Los antiguos griegos consideraban a los cuatro elementos como definidas fuerzas psicológicas, que correspondían en la persona a la voluntad (Fuego), al cuerpo y la acción (Tierra), a la mente y al pensamiento (Aire), y a las

emociones (Agua). Estas fuerzas vitales son poderes potencialmente presentes en cada uno de nosotros, en diferentes combinaciones y proporciones.

Hallarse a uno mismo en los cuatro elementos como están descritos. Tal comprensión puede ayudarnos a comenzar a liberar más de nuestros talentos y potencialidades inherentes a través de estos canales para la Luz, a desarrollar nuestras fuerzas y a trabajar sobre nuestras debilidades y zonas oscuras. Usar la música, también, para cultivar y activar la expresión de nuestras energías, cuando surgen de los cuatro elementos. 

Efectos de la Música 

La música puede cambiar nuestro mal humor, darnos energía, elevarnos a alturas espirituales. Los sonidos cotidianos también nos afectan. Consideremos durante unos pocos minutos hasta qué grado los sonidos influyen en nuestra vida. ¿Qué clase de sonido predomina entre los que se producen en torno de nuestro hogar y en los alrededores del lugar en que trabajamos? ¿Cuántos de estos sonidos nos son agradables? ¿Cuáles nos dan más energía, y qué sonidos entre los que oímos cada día son confusos,

estrepitosos, caóticos o agotadores? El psiquiatra James E. Johnson en su libro "Liberarse de la depresión" recomienda la música saludable pero advierte contra los efectos adversos del rock-and-roll,

que él considera una mascarada como música. Halló que los ritmos (beats) de esta clase de música contribuyen peligrosamente a la depresión y a la hipertensión.

Algunos estudios han demostrado que cierta clase de música, si se escucha repetidamente, producen el efecto de agotar nuestros sistemas energéticos y causa confusión en el pensar, desorientación en los sentimientos y una inversión de los sistemas de valores. Se ha informado que oír muchísimos sonidos

discordantes produce entumecimiento en el cuerpo y confusión entre las dos mitades del cerebro, lo cual parece provocar que respuestas y percepciones se desvíen desde un hemisferio cerebral al otro

menos apropiado. Esto parece que deteriora la sensibilidad de la persona de manera tal que la fealdad llega a ser una adición. Tales personas comienzan a buscar caos conscientemente, disturbios y desorden en la vida porque han perdido la percepción para juzgar o distinguir lo que es beneficioso de lo que es perjudicial y destructivo. En efecto, cuando han alcanzado este punto han perdido toda sensibilidad por la belleza y los valores positivos y sentirán grandes deseos por todo lo que les es destructivo. La confusión crece y la falta de resistencia puede eventualmente conducir a un completo

zombismo hasta que no tengan control de sí mismos o de sus acciones. La música destructora causa daño no sólo a nuestro cuerpo físico, sino también a nuestras emociones y procesos mentales. Tales sonidos afectan por completo a nuestra aura, haciendo que nos sintamos psíquicamente dejados de lado, fragmentados, amedrentados, reñidores, aislados, tensos y desorientados. Esos sonidos tan estresantes y desagradables desbaratarán nuestros planes, y confundirán y frustrarán nuestros objetivos. La música más trágicamente discordante nos alejará de nuestro centro de guía interior, separándonos de nuestra unión consciente con el creador, sintiéndonos abandonados y exponiéndonos a ser controlados por vibraciones negativas. Y, como lo ha demostrado Dorothy Retallack, la fea música de rock mata plantas. 

Música para la Vida Diaria 

Cada día de nuestra vida es importante y contiene muchas oportunidades nuevas para desarrollarnos. En cuanto más creativa y receptivamente podamos ver nuestra vida menos posible nos será sentirnos aburridos o derrotados. Con el fin de estar preparados para tantas oportunidades como sea posible, planeemos y simplifiquemos nuestro día. Determinar la cantidad de rutina necesaria para sentirnos seguros, y cuánta variedad y espontaneidad podemos manejar. La música, apropiadamente seleccionada, nos ayudara a obtener estabilidad, variedad y las oportunidades creadoras que necesitamos. Bellas melodías, cuidadosamente elegidas de acuerdo con nuestro plan, ayudará a concentrarnos y a enfrentar el estrés con fuerza. 

Despertando 

Es muy desagradable despertarse con un ruidos despertador. Mucho más sano es despertarse naturalmente, con el sol, los sonidos de la naturaleza, o las melodías de bella música. Como a veces

viajamos lejos en nuestros sueño, debemos por ellos volver gradualmente a nuestro cuerpo. 

Comidas y Buena Digestión 

En su libro, muy informativo, "El Médico Prescribe Música", el Dr. Edward Podolsky, habla sobre el valor de la música durante nuestras comidas. De acuerdo con él, poner bella música mientras comemos ayuda a la digestión, estimulando verdaderamente los procesos digestivos y ayudándolos a funcionar mejor. Menciona un fascinante descubrimiento científico, que el nervio principal del tímpano (oído medio) termina en el centro de la lengua y se conecta con el cerebro, reaccionando de igual forma a las sensaciones de gusto y de sonido. Este es un apoyo científico de que la buena comida y la buena música van juntas. No es algo accidental que en las antiguas culturas los músicos de la corte tocaran mientras la nobleza estaba comiendo. Aun hoy la bella música, tal como las melodías del violín, guitarra o arpa, que se oyen en restaurantes, nos relajan, haciéndonos sentir bien, y ayudando a nuestras funciones corporales a actuar mejor, reaccionando favorablemente sobre las glándulas y nervios. La música es el mejor antídoto para los trastornos que sobrevienen durante las comidas. Cuando hay música se produce un mayor flujo de jugo gástrico. Esto actúa como sistema irrigante. La comida se digiere así correctamente, pasando del estómago al duodeno a través de un píloro bien abierto. Al elegir música para las comidas evitar los bronces y los tímpanos. Seleccionar música no pesada ni de elevado

volumen; evitar los grandes contrastes, porque los ritmos de contrapunto pueden interferir en una grata digestión. Elegir música alegre que sea suave y ligera (especialmente de flauta y de arpa), sin profundo

contenido emocional o intelectual. Tener música simple en todas las comidas. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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