¿Cuál es la verdadera ciencia de los Magos?. El principio y esencia
nace de la religión católica. Porque la realización de la magia se
fundamenta en un TODO jerarquizado y de verdadera Fe.
Todo adepto que se precie debe obediencia, respeto y deseo de
aprender del Maestro, la anarquía tiene que estar excluida del aprendiz, si
la incluye en sus principios está cometiendo una herejía.
De lo que se conoce de la Historia de la Magia, ha sido presentada
como una cosa prejuzgada, o como crónicas —más o menos exactas— de una
secuencia de fenómenos, viendo que nadie creía que la Magia perteneciera a
la ciencia. Lo verdaderamente serio, sería decir que es una ciencia
redescubierta y que evidencia su evolución y progreso.
La Magia dogmática es la clave de todos los secretos, no sondeados
aún por la filosofía de la historia, mientras la Magia Práctica sola abre el
Templo Secreto de la Naturaleza, al poder de la voluntad humana que es
siempre limitada, pero siempre progresista.
Estamos muy alejados de dar cualquier explicación sobre los
misterios de la religión por medio de la Magia, pero nuestra intención
consiste en indicar de qué manera la ciencia está obligada a aceptar y
reverenciar aquellos misterios. Ya no se dirá que la razón debe humillarse
en presencia de la fe; por el contrario, debe honrarse creyendo, puesto que
la fe salva a la razón de los horrores del vacío al borde del abismo, y es
el eslabón de unión con el infinito.
No debemos tener miedo al repetir que la Magia es en esencia la
Ciencia de la Jerarquía, recordando claramente que, antes que todo lo demás,
condena a las doctrinas anárquicas, mientras demuestra, mediante las leyes
mismas de la Naturaleza, que la armonía es inseparable del poder y la
autoridad.
Quizás algo muy importante dentro del mundo de la Magia es la gran
cantidad de personas que se creen observadores y críticos a la vez que
curiosos,; pero que ven en todo ello el método primero, para satisfacer sus
pasiones y compromisos. Igualmente quienes no creen en la magia entran en el
mismo orden.
Por supuesto que entre los críticos y los incrédulos habría que
censar a los avariciosos, quienes niegan la existencia de tal Ciencia,
porque recelan de la realidad de Hermes y la transmutación de los metales
viles en preciosos y se les quita la posibilidad de comparar, comprar y
satisfacer sus más bajos instintos. Son incultos quienes consideran que tal
Ciencia se puede comprar y sin embargo admiten en abonar todo lo que les
pueda satisfacer.
Hay que ir cambiando esta mentalidad. Si bien, todo trabajo hay que
pagarlo; no menos este que hace de la vulgaridad un rito y una perfecta
comunión entre el hombre y la Naturaleza Suprema, que es Dios en si mismo. Y
este reto se nos da a quienes desde la legalidad y la Razón profesamos con
orgullo el Don de haber nacido Magos y perfectos servidores. Por eso quienes
se dictan Magos, Hechiceros y demás títulos con el único afán de notoriedad
y riqueza. Ante un “Tribunal Justo” su conciencia no hallaría atenuante si
fuera un “criminal”.
Todo aquél que busca mediante recetas de Magia disfrutar
eternamente de la vida y no sufrir nunca, está equivocado. En el Sermón de
la Montaña, el Maestro dijo “Bienaventurados los que sufren”, esta es la
razón por los que los Epicúreos perdieron la Fe en la religión.
Quien sufre se demuestra a si mismo que todos los sentimientos son
generosos, abriéndose y despertando en él un universo especial. Por el
contrario el placer aleja y engrandece los bajos instintos .